El dolor del amor y la misericordia que no descansa
Lucas 14, 1-6 Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: "¿Está permitido curar en sábado o no?" Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: "Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?" Y ellos no supieron qué contestarle. Reflexión Hoy, la Palabra de Dios nos conduce a una hondura que solo el corazón que ama de verdad puede comprender. San Pablo, en su carta a los Romanos, se desgarra por dentro. Habla con la sinceridad de quien vive unido a Cristo, y desde esa unión brota un dolor santo. El sufrimiento por los suyos, por aquellos que todavía no han reconocido al Mesías. Su tristeza no nace del egoísmo, sino del amor que se ofrece. Dice...